Joaquín (MCD) mejora su sonido con su Marshall JCM800 2203 en Kitarshokak
Joaquín, guitarrista de la histórica banda bilbaína de punk rock MCD, visitó este pasado jueves las instalaciones de Kitarshokak para analizar a fondo su equipo y exprimir todo su potencial.
El equipo sobre el que trabajamos fue un Marshall JCM800 2203 de entradas horizontales acompañado de una pantalla Marshall. Para las pruebas utilicé una pantalla idéntica a la suya, aunque en versión recta, perteneciente al Backline de Kitarshokak. Desde el principio tuve claro que el objetivo no era cambiar el sonido de Joaquín, que forma parte de su personalidad como guitarrista desde hace décadas, sino ayudarle a obtener una versión más completa, dinámica y satisfactoria de ese mismo sonido.
Un detalle interesante de su trayectoria es que durante muchos años utilizó un Marshall JMP-1 conectado directamente a la entrada de etapa de potencia que tiene habilitada en el amplificador. Es una solución muy práctica y versátil, especialmente para quien busca facilidad de uso. Sin embargo, mi impresión es que para el tipo de música que hace Joaquín y para lo que realmente necesita transmitir, resulta mucho más inspirador tocar directamente a través del amplificador. Hay una interacción entre la guitarra, el amplificador y la dinámica de la interpretación que ocurre de una manera más natural.
La referencia que tenía en mente mientras trabajábamos era un sonido rockero en la línea de AC/DC, pero llevado un paso más allá: algo más de ganancia, algo más de compresión, pero manteniendo ese carácter abierto, orgánico y rico en matices que hace que cada nota tenga personalidad propia.
Su amplificador cuenta con una modificación interesante: un master volume añadido. Jugando con el master original del amplificador, el master adicional y el volumen del previo conseguimos acercarnos mucho a su sonido habitual, aunque todavía ligeramente por debajo en términos de compresión y nivel de ganancia.
Marshall JCM800 2203: trabajando con los dos masters
Uno de los primeros objetivos fue comprobar hasta dónde podía llegar el amplificador utilizando únicamente la combinación del master original, el master añadido y el volumen del previo. En el siguiente vídeo puede escucharse el comportamiento del JCM800 en esta configuración. Para esta demostración utilizamos la Gibson Les Paul Standard de Kitarshokak, ya que la Gibson Les Paul Custom habitual de Joaquín no estaba presente durante la sesión.
También probamos varios pedales que Joaquín había traído para encontrar cuál encajaba mejor en la cadena de señal. De todas las opciones que pasaron por la prueba, el Ibanez TS9 fue el que mejor maridó con el carácter del amplificador y con el objetivo sonoro que estábamos persiguiendo. Aun así, una de las conclusiones más interesantes fue comprobar lo bien que respondía el amplificador incluso sin ayuda externa.
Habitualmente Joaquín toca con una Gibson Les Paul Custom, aunque ese día se la dejó olvidada y acudió con su Yamaha SG2000. Por eso, y para tener una referencia más cercana a su guitarra habitual decidimos sacar la Gibson Les Paul Standard de Kitarshokak y comparar cómo reaccionaba el equipo con ambas guitarras. Como suele ocurrir cuando el resto de la cadena está funcionando correctamente, pequeños cambios en la guitarra terminan traduciéndose en diferencias claramente apreciables.
Pruebas de pedales y búsqueda del tono ideal
Durante la jornada realizamos diferentes pruebas con pedales para comprobar cómo interactuaban con el amplificador y qué aportaba cada uno de ellos al resultado final. Aunque el vídeo muestra una de las pruebas realizadas durante la sesión, el objetivo era evaluar distintas posibilidades y entender mejor cómo respondía el amplificador ante cada enfoque.
Una de las principales dudas que tenía Joaquín era el volumen necesario para utilizar el amplificador tanto en el local de ensayo como en directo. Mi impresión fue que quizá el problema no era tanto la cantidad de volumen como la calidad del sonido que obtenía anteriormente. Es posible que parte de la sensación de exceso de volumen estuviera relacionada con un sonido demasiado agresivo o estridente en determinadas frecuencias agudas. Aprovechamos para comentar también algunos aspectos de colocación y configuración dentro del local de ensayo que pueden ayudar a que todos los miembros de la banda se escuchen mejor.
Antes de venir ya me había comentado su interés por probar un atenuador, así que conectamos un Marshall Powerbrake parte también del Backline de Kitarshokak. Fue ahí donde comprobamos cómo el amplificador comenzaba a ofrecer una respuesta más cercana a la que todos asociamos con un gran Marshall trabajando en su zona ideal. La sensación al tocar se volvió más orgánica, más dinámica y más inspiradora.
La explicación es relativamente sencilla. El master original de un JCM800 actúa antes de la inversora de fase. El master añadido que incorpora su amplificador está colocado, casi con total seguridad, después de la inversora de fase, permitiendo que esa etapa también pueda saturar. De esta manera, combinando ambos masters con el volumen del previo, se puede lograr un sonido muy convincente a niveles de volumen bastante contenidos.
Sin embargo, todavía hay algo que falta cuando trabajamos exclusivamente de esta forma: las válvulas de potencia no están saturando. Y es precisamente al entrar en ese terreno donde aparecen muchos de esos matices dinámicos, la sensación de elasticidad y el crujido tan especial que asociamos a un amplificador de válvulas trabajando a pleno rendimiento. Ahí es donde el atenuador marca realmente la diferencia, permitiendo alcanzar ese punto dulce y realista sin necesidad de disparar el volumen.
Marshall Powerbrake: acercándose al punto dulce del amplificador
La prueba que más claramente mostró una diferencia en sensaciones fue la realizada con el Marshall Powerbrake. Al permitir trabajar al amplificador en una zona más favorable sin alcanzar volúmenes excesivos, aparecen matices dinámicos y una respuesta más cercana a la que todos asociamos con un amplificador de válvulas trabajando a pleno rendimiento.
Además de todo esto, aprovechamos para comparar distintos cables de alta gama y probar diferentes púas disponibles en el estudio de grabación de Kitarshokak. Aunque puedan parecer detalles menores, aportaron diferencias apreciables al resultado final.
Siempre digo que cuando un sonido se fundamenta en pocos ingredientes, es todavía más importante que cada elemento de la cadena sea lo mejor posible. Un gran sonido no suele depender de un único factor espectacular, sino de la suma de muchos pequeños matices que trabajan juntos. Y cuando esa suma se combina con la efectividad de la sencillez, el resultado es algo muy especial:
SONIDO INSPIRADOR
Evidentemente, esto no deja de ser un primer paso. Conseguimos una mejora importante y detectamos claramente una dirección de trabajo, pero todavía existe margen para seguir refinando el conjunto. Aspectos como la selección de válvulas de previo, una revisión detallada de determinados componentes o futuras pruebas con otros elementos de la cadena pueden ayudar a llevar el equipo todavía un poco más lejos. Lo importante es que ahora existe una base sólida sobre la que construir.
Lo mejor de la jornada fue ver cómo Joaquín disfrutaba tocando. Se le notaba cómodo, inspirado y divirtiéndose con el sonido que estaba obteniendo. Le comenté que este tipo de tono también obliga a tocar más fino, a controlar mejor la dinámica y, en cierto modo, a reaprender determinados aspectos de la interpretación. Su respuesta me gustó especialmente: para él, eso suponía una oportunidad de crecimiento.
También quiero agradecer a Jon Aldama que nos pusiera en contacto y facilitara este encuentro. Gracias a él pudimos compartir una jornada de trabajo, aprendizaje y búsqueda de sonido que resultó tan productiva como agradable.
Al final, más allá de equipos, válvulas o ajustes, lo verdaderamente importante es ver cómo un músico conecta con su instrumento y disfruta tocando. Y eso fue exactamente lo que ocurrió durante esta sesión. Una experiencia de tú a tú entre apasionados de la música, con ganas de aprender, mejorar y seguir buscando ese sonido que nos inspira a tocar cada día.
Para quienes no conozcan MCD, dejamos aquí una muestra de la banda y del contexto musical en el que Joaquín ha desarrollado su sonido durante décadas.
